Sí, puedes pedir formación a tu empresa, y en la mayoría de los casos no le supone un coste extra: lo cubre el crédito de formación que tu empresa ya genera cada mes a través de la cuota de Formación Profesional. No es dinero regalado (la empresa paga esa cuota igualmente, la use o no), pero sí es un presupuesto ya apartado para formar a la plantilla que, si nadie lo usa, se pierde a final de año. Aquí tienes los argumentos para proponérselo a tu jefe o a RRHH, qué cursos puedes pedir, una plantilla lista para copiar y qué formación, siendo honestos, no entra.
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Sí, puedes pedir formación a tu empresa (y a ella también le interesa)
Cualquier trabajador en régimen general de la Seguridad Social puede pedir a su empresa formación relacionada con su puesto, y a la empresa le interesa decir que sí. No es un favor que pides: es un derecho del sistema de formación para el empleo, pensado precisamente para que la plantilla se forme.
A la empresa le interesa por tres motivos: no le cuesta dinero extra en la mayoría de los casos (la formación se financia con un crédito que ya genera); mejora tu rendimiento en el puesto; y si no lo usa, lo pierde, porque el crédito se consume por año natural y el saldo no gastado no se recupera. No le estás pidiendo un gasto: le recuerdas que tiene un presupuesto de formación apartado que perderá si nadie lo usa. Ese cambio de marco es la clave de toda la conversación.
Cómo se financia sin coste extra para la empresa (el crédito que ya genera)
Tu empresa paga todos los meses una cuota de Formación Profesional a la Seguridad Social. Ese dinero se convierte en un crédito anual para formar a la plantilla. Eso es lo que paga tu curso. No es un gasto nuevo: es dinero que la empresa ya paga, lo use o no.
Funciona así, en simple:
1. La empresa cotiza cada mes un 0,7 % de los salarios en Formación Profesional (0,6 % la empresa, 0,1 % el trabajador). 2. A principios de año, ese 0,7 % del ejercicio anterior se convierte en un crédito de formación disponible. 3. La empresa organiza cursos para su gente y, al pagar las cuotas, se descuenta el coste de esos cursos (la bonificación).
No es dinero regalado (la cuota se paga todos los meses), pero sí es aprovechar algo ya pagado en lugar de tirarlo. Un matiz honesto: en empresas medianas y grandes hay una pequeña parte del coste, la cofinanciación, que la empresa asume y que suele cubrirse con las horas de formación hechas en jornada laboral. Cuanto más pequeña es la empresa, menos cofinanciación: en las de 1 a 5 trabajadores es del 0 %.
| Plantilla de la empresa | % de la cuota recuperable | Lo que asume la empresa |
|---|---|---|
| 1 a 5 trabajadores | 100 % | 0 % |
| 6 a 9 trabajadores | 100 % | 5 % |
| 10 a 49 trabajadores | 75 % | 10 % |
| 50 a 249 trabajadores | 60 % | 20 % |
| 250 o más trabajadores | 50 % | 40 % |
El porcentaje recuperable es el máximo de la cuota de Formación Profesional que la empresa puede bonificar; la cofinanciación es la parte del coste que asume la empresa y que en los tramos superiores suele cubrirse con las horas de formación realizadas en jornada laboral. Fuentes: FUNDAE — bonificación de acciones programadas y Real Decreto 694/2017.
Qué formación puedes pedir (la que tiene que ver con tu puesto)
Puedes pedir cualquier formación que mejore tu trabajo actual o tu desarrollo dentro de la empresa. Esa es la única regla de fondo: el curso tiene que guardar relación con tu puesto o con la actividad de la empresa.
Ejemplos que encajan sin problema:
- Ofimática o Excel si trabajas con hojas de cálculo o administración.
- Contabilidad o nóminas si apoyas la gestión interna.
- Inglés u otro idioma si atiendes a clientes o proveedores extranjeros.
- Herramientas de IA aplicadas a tu puesto.
- Habilidades de tu sector: diseño, logística, comercial, atención sanitaria, etc.
La mayoría se puede hacer en teleformación, a tu ritmo. Eso facilita el «sí» de tu jefe: no implica sacarte del puesto varios días.
Cómo planteárselo a tu jefe o a RRHH (argumentos + plantilla)
El mejor enfoque no es «quiero hacer un curso», sino «tenemos un presupuesto de formación que vamos a perder si no lo usamos, y yo puedo aprovecharlo para hacer mejor mi trabajo». Hablas en términos de la empresa, no de un capricho personal. Tres argumentos que funcionan, en orden:
1. El dinero ya está. «La empresa genera un crédito de formación con la cuota que paga cada mes. Si no lo usamos, se pierde a final de año.» 2. Me hace más útil aquí. «El curso es de [tema] y me sirve para [tarea concreta del puesto].» 3. No te complico la vida. «Lo gestiona una consultora externa de principio a fin; tú solo das el visto bueno y firmas la autorización.»
Plantilla de propuesta (cópiala y adáptala):
Asunto: Propuesta de formación sin coste extra para la empresa
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Hola [nombre]:
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Te escribo para proponer un curso de [tema] que me ayudaría a [tarea o resultado concreto del puesto]. Lo interesante es que no supone un gasto nuevo para la empresa: se financia con el crédito de formación que ya generamos a través de la cuota de Formación Profesional, ese que se pierde si no lo usamos antes de fin de año.
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La gestión la lleva una consultora externa de principio a fin (la organización del curso y los trámites con FUNDAE), así que por nuestra parte sería mínimo. Si te parece, podemos empezar calculando cuánto crédito tenemos disponible este año, que se hace en un par de minutos y sin compromiso.
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¿Lo vemos?
Con eso, la conversación deja de ser «un empleado pide algo» y pasa a ser «aprovechemos un presupuesto que ya tenemos».
Qué NO puedes pedir (y por qué)
No todo curso entra: la formación reglada y las obligaciones del propio empresario no se pueden financiar con este crédito. Conviene saberlo para no pedir algo que te van a denegar, y porque hay centros que lo venden como si entrara y luego genera incidencias con FUNDAE.
Lo que no se puede pedir:
- Formación reglada con título oficial: un grado, un máster, la ESO o un ciclo de FP oficial. Va por otra vía.
- Obligaciones del propio empresario o titular: requisitos que la empresa necesita para operar, no formación para tu puesto.
- Formación ajena a tu trabajo: un hobby o algo sin relación con tu puesto ni con la actividad de la empresa.
La prueba sencilla: si el curso te hace mejor en tu puesto, normalmente encaja; si es un título oficial o un requisito legal de la empresa, no. Ante la duda, lo confirma la consultora que gestiona el crédito antes de organizar nada.
Pásale la calculadora a tu empresa para que vea su crédito
El paso más útil que puedes dar es enseñarle a tu empresa cuánto crédito de formación genera este año. Es la cifra que convierte «ya veremos» en «vamos a usarlo».
Pásale esta calculadora a tu jefe o a RRHH: en 30 segundos y sin registro ve cuánto crédito genera la empresa en 2026, en qué se puede gastar y qué pasa si no se usa antes de diciembre.
Calcular el crédito de la empresa
Si quieres entender antes cómo funciona desde el lado de la empresa: información para empresas.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pedirle a mi empresa que me pague un curso?
Sí. Cualquier trabajador en régimen general puede pedir formación relacionada con su puesto. En la mayoría de los casos no supone un coste extra para la empresa, porque se financia con el crédito de formación que ya genera con la cuota de Formación Profesional.
¿La formación bonificada es gratis para la empresa?
No es «gratis»: la empresa paga cada mes la cuota de Formación Profesional, la use o no. El coste del curso se recupera con esa cuota, así que no es un gasto nuevo. En empresas medianas y grandes hay una pequeña cofinanciación que suele cubrirse con las horas de formación en jornada laboral.
¿Qué cursos puedo pedir a mi empresa?
Cualquiera que mejore tu puesto o tu desarrollo: ofimática, contabilidad, idiomas, herramientas de IA, habilidades de tu sector. La mayoría se puede hacer en teleformación. No entran la formación reglada con título oficial ni cursos sin relación con tu trabajo.
¿Cómo le propongo el curso a mi jefe sin que suene a capricho?
Plantéalo como aprovechar un presupuesto que la empresa ya tiene y perderá si no lo usa, no como un favor personal. Explica qué tarea mejorarías y que la gestión la lleva una consultora externa. Tienes una plantilla lista para copiar más arriba.
¿Mi empresa pierde el crédito si no lo usa?
Sí, el crédito de formación se consume por año natural. El saldo que no se utiliza no se recupera. Por eso a la empresa le interesa usarlo: o lo invierte en su gente, o lo pierde.
Artículo elaborado por el equipo de Forma Pro 360, con más de 25 años de experiencia en gestión de formación bonificada. Fuentes oficiales: FUNDAE — bonificación de acciones programadas; Real Decreto 694/2017. Esta información es orientativa y no sustituye la consulta del aplicativo oficial de FUNDAE.