La respuesta corta: el microlearning tal y como suele venderse (píldoras desde el móvil que cambian sobre la marcha, contenidos que se autoajustan) NO encaja en la formación bonificada. La formación programada exige que todo esté cerrado antes de empezar: acción formativa, grupo, contenidos, horas y objetivos comunicados a FUNDAE. Una píldora que muta no cumple ese requisito. Lo que sí puedes hacer es estructurar esa formación como acción formativa con horas, contenidos y evaluación: así pasa a ser bonificable.
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Qué es la microformación y por qué está de moda
La microformación (o microlearning) es la tendencia de partir el aprendizaje en píldoras cortas: vídeos de tres minutos, cápsulas que se consumen desde el móvil, contenidos que se reorganizan según el ritmo del usuario. Con la IA y la formación continua en empresa, está en todas las conversaciones de Recursos Humanos.
Como herramienta interna funciona muy bien. Es ágil, se adapta a la jornada y la gente la consume sin fricción. El problema llega cuando alguien hace la pregunta lógica: «está de moda, lo estamos usando… ¿lo puedo bonificar con FUNDAE?».
Ahí es donde conviene ir con la verdad por delante.
Por qué la formación programada pide estructura cerrada
La formación bonificada que organiza tu empresa se llama, técnicamente, formación programada. Y la palabra clave es programada: todo tiene que estar definido antes de que empiece.
En la práctica, la empresa comunica a FUNDAE, con antelación al inicio:
- La acción formativa concreta (qué se va a enseñar).
- El grupo de participantes.
- Los contenidos, la duración en horas y los objetivos tasados.
- Las fechas y la modalidad.
Esa comunicación previa es lo que después permite demostrar, en una comprobación o inspección, que lo bonificado se corresponde con algo real y planificado.
Una píldora que cambia sobre la marcha, o un microlearning sin estructura cerrada, choca de frente con ese requisito. Si el contenido «se autoajusta» y la duración depende de cuánto consume cada persona, no puedes comunicar de antemano unas horas y unos objetivos tasados que luego se mantengan. Y lo que no encaja en la estructura, no se sostiene como bonificable.
Si quieres entender el marco completo de la formación programada, lo tienes en la guía Formación bonificada FUNDAE: qué es y cómo funciona.
El matiz útil: úsala internamente, no la bonifiques (todavía)
Aquí está la parte que pocos te cuentan. Muchas empresas usan la microformación internamente y les va perfecto. Forma a su gente, refuerza conocimientos, mantiene al equipo al día.
Lo que hacen las empresas prudentes es no bonificar esas píldoras tal cual, precisamente para evitar problemas en una comprobación. La formación interna informal es buenísima como herramienta de RRHH. Simplemente no la meten en el circuito del crédito de formación porque saben que no cumple la estructura que exige la formación programada.
Es una decisión de cabeza fría: usas el microlearning porque te sirve, y aparte organizas la formación que sí quieres bonificar con todas las de la ley.
Cómo encajar la formación moderna para que SÍ sea bonificable
La buena noticia: no tienes que renunciar a la formación moderna para aprovechar tu crédito. Solo tienes que estructurarla como acción formativa. Es decir, convertir esas píldoras sueltas en algo cerrado y verificable.
Para que una formación sea bonificable necesita, como mínimo:
- Horas definidas y comunicadas antes de empezar.
- Contenidos cerrados (un programa, una guía didáctica), no contenido que muta.
- Un grupo de participantes identificado.
- Evaluación del aprendizaje que deje rastro de que cada persona se ha formado.
- Documentación que respalde todo lo anterior.
Traducido al microlearning: si agrupas tus píldoras en un itinerario con un número de horas fijo, un temario definido, un grupo concreto y una evaluación al final, dejas de tener «píldoras que cambian» y pasas a tener una acción formativa estructurada. Eso sí entra.
Lo mismo aplica si lo haces en línea: la modalidad de teleformación bonificada admite contenido digital moderno, siempre que haya plataforma con registro, tutor y evaluación. La clave nunca es el formato; es la estructura cerrada y el rastro.
Lo que de verdad mira una comprobación
No basta con que la gente «haya visto los vídeos». La evaluación tiene que demostrar el aprendizaje, y la encuesta de satisfacción por sí sola no sirve para ese fin: lo explicamos en por qué la encuesta no basta para evaluar la formación bonificada. Sin evaluación real y sin documentación, una formación «moderna» se cae igual que una antigua.
Los módulos económicos siguen siendo el techo
Cuando estructuras la formación correctamente, lo que puedes descontar por hora está topado por los módulos económicos de FUNDAE:
| Modalidad | Módulo máximo €/h × participante |
|---|---|
| Teleformación | 7,50 € |
| Presencial básica | 9,00 € |
| Presencial intermedia / avanzada | 13,00 € |
Fuente: módulos económicos vigentes de FUNDAE para formación bonificada (no certificado de profesionalidad), 2026.
El importe que recuperas depende, además, del crédito de formación que tu empresa genera cada año y de tu cofinanciación según plantilla. Y conviene recordar una cosa: ese crédito ya lo estás pagando. Sale de la cuota de formación profesional que tu empresa cotiza cada mes (un 0,7 % de la nómina: 0,6 % lo aporta la empresa y 0,1 % el trabajador). No es dinero nuevo; es dinero tuyo que o lo usas o lo pierdes. Por eso el primer paso siempre es el mismo: saber cuánto crédito tienes.
Qué NO conviertas en bonificable por mucho que lo llames «microlearning»
El formato no cambia las reglas de fondo. Pasar un contenido a píldoras no lo vuelve bonificable si no lo era. Sigue fuera del crédito de formación:
- La Prevención de Riesgos Laborales que la empresa está obligada a dar por ley: no es bonificable, ni en píldoras, ni en línea, ni de ninguna forma. Es una obligación de seguridad de la empresa, no formación que se descuente del crédito.
- La formación reglada (FP oficial, grados, másteres oficiales), que va por su propio circuito.
- Cualquier microcontenido sin horas cerradas, sin grupo y sin evaluación: aunque esté de moda, no se sostiene.
Decirlo claro es nuestra forma de trabajar. Es mejor saber qué no entra antes de programar que recibir una incidencia después.
Preguntas frecuentes
¿Se puede bonificar la microformación con FUNDAE?
Tal y como suele plantearse (píldoras que cambian sobre la marcha, contenidos que se autoajustan), no, porque la formación programada exige que las horas, los contenidos y los objetivos estén cerrados y comunicados antes de empezar. Si estructuras ese mismo contenido como una acción formativa con horas fijas, temario cerrado y evaluación, sí puede ser bonificable.
¿Por qué las píldoras formativas no encajan en la formación programada?
Porque la formación programada se comunica a FUNDAE antes de iniciarse, con una duración y unos objetivos tasados. Una píldora que muta o un itinerario que se reorganiza según cada usuario impide fijar de antemano esas horas y objetivos, que es lo que después se comprueba.
¿Puedo usar microlearning en mi empresa aunque no lo bonifique?
Sí, y muchas empresas lo hacen. La microformación es una herramienta interna excelente. Simplemente no la incluyen en el crédito de formación para evitar problemas en una comprobación, y aparte organizan como acción formativa estructurada lo que sí quieren bonificar.
¿Cómo convierto mi formación moderna en bonificable?
Agrupando las píldoras en una acción formativa cerrada: número de horas fijo, contenidos definidos, un grupo de participantes identificado, evaluación del aprendizaje y documentación que lo respalde. Con esa estructura, el formato digital o en cápsulas deja de ser un problema.
¿Por qué la PRL no es bonificable aunque la pase a píldoras?
Porque la Prevención de Riesgos Laborales que la empresa debe dar por ley no es bonificable, y el formato no cambia eso: ni en píldoras, ni en línea, ni presencial. Es una obligación de seguridad de la empresa, no formación que se descuente del crédito.
¿Qué norma regula todo esto?
El sistema de formación programada se regula por la Ley 30/2015, el Real Decreto 694/2017 y el Real Decreto 1189/2025, de 26 de diciembre (BOE-A-2025-27115), además de la resolución anual del SEPE que fija los módulos económicos.
¿Cuánto crédito de formación tiene mi empresa para esto?
Depende del número de trabajadores y de la masa salarial: tu empresa genera el crédito cada año a través de la cuota de formación profesional. Puedes estimarlo en 30 segundos con la calculadora de crédito de formación, sin registro.
Tu siguiente paso
La microformación es una gran herramienta interna. Para bonificarla, solo tienes que estructurarla como acción formativa con horas, contenidos y evaluación. Nosotros nos encargamos de esa parte para que tu formación moderna sea defensible ante una comprobación.
- Calcula tu crédito de formación 2026 en 30 segundos, sin registro: calculadora de crédito de formación.
- Activa tu crédito: firma la encomienda de formación FUNDAE para que diseñemos y documentemos tu plan formativo a medida.
La empresa genera el crédito; nosotros estructuramos la formación y entregamos la documentación lista para que tu gestoría aplique la bonificación en los seguros sociales.
Importes orientativos. Los módulos económicos y la cofinanciación dependen del tamaño de la empresa y del tipo de acción formativa; calculamos el importe exacto sin compromiso. Forma Pro 360 SL gestiona la encomienda de organización de la formación; la empresa genera el crédito y lo aplica a través de su gestoría.